En primer lugar, la educabilidad es la capacidad instintiva y específica que posee el ser humano, la cual la diferencia del resto de seres vivos.
En este sentido, el ser humano, poseiente de esta capacidad, no está totalmente determinado, pues debe hacerse a lo largo de su ciclo vital, por lo que precisa una ayuda externa de sus iguales. Además, la educabilidad engloba dos perspectivas predominantes:
- Por una parte, una cualitativa, que hace referencia al aspecto biológico.
- Y, por otra parte, una cuantitativa, que permite esa modificación de la conducta/personalidad de manera intencionada. Esta última se ve influencia directamente por agentes externos como, por ejemplo; el ambiente o el contexto, entre otros.
Dicha modificación de conducta está justificada porque el ser humano no actúa mediante impulsos y eso es lo que le permite aprender, lo que es debido a la complicidad de su estructura biológica.
En este sentido, el ser humano, poseiente de esta capacidad, no está totalmente determinado, pues debe hacerse a lo largo de su ciclo vital, por lo que precisa una ayuda externa de sus iguales. Además, la educabilidad engloba dos perspectivas predominantes:
- Por una parte, una cualitativa, que hace referencia al aspecto biológico.
- Y, por otra parte, una cuantitativa, que permite esa modificación de la conducta/personalidad de manera intencionada. Esta última se ve influencia directamente por agentes externos como, por ejemplo; el ambiente o el contexto, entre otros.
Dicha modificación de conducta está justificada porque el ser humano no actúa mediante impulsos y eso es lo que le permite aprender, lo que es debido a la complicidad de su estructura biológica.
Además, un aspecto que también diferencia al ser humano de los seres vivos es su plasticidad en su grado más alto, es decir, educabilidad.
Por último, tras consultar varias investigaciones realizadas, se podría afirmar que la capacidad de educabilidad en las personas es constante a lo largo del tiempo o mejor dicho, es educable a lo largo de la vida.
Tal es así, que se podría definir al ser humano como un ser permanentemente inacabado, cuyas posibilidades de educación son permanentes, es decir, nunca deja de aprender.
Por último, tras consultar varias investigaciones realizadas, se podría afirmar que la capacidad de educabilidad en las personas es constante a lo largo del tiempo o mejor dicho, es educable a lo largo de la vida.
Tal es así, que se podría definir al ser humano como un ser permanentemente inacabado, cuyas posibilidades de educación son permanentes, es decir, nunca deja de aprender.
Desde nuestro punto de vista, en general, estamos de acuerdo con la afirmaciones anteriores sobre educabilidad. Sin embargo, no lo estamos cuando se dice que existe una involución en el ser humano, pues pensamos sería más conveniente definir que a medida que avanza la edad los procesos cognitivos se ralentizan o que cambia la manera de adquirir el conocimiento.
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